Mis peripecias en los transportes públicos de esta bendita ciudad son la repera. Llego a casa y aún estoy agitada. Lo he contado ayer varias veces pero todavía tengo necesidad de más, a saber:
Línea 2 en hora punta, la gente como sardinillas en aceite,- bueno más bien en sudor que aceite-, pero a lo que voy, estación de Retiro, más gente aún con sus bolsitas de la Feria del Libro, que empujan para meterse " Huy, sí que cabemos empuja, empuja", a mí que soy un guá, casi me arrastran; me pongo el bolso agarrado al sobaquillo y respiro- lo que puedo-. Entra un tipo alto con cara de"soy descendiente del Sacamantecas" y se me coloca de lado. Yo respiro un poco menos que le llego a la axila y me coloco el bolso protegido mientras pienso en las Cataratas Victoria, ¿motivo? ninguno, porque nunca he estado allí. Misterios de la mente; mientras, veo ojiplática como con dedos de pianista el nieto del Sacamantecas haciendo tijera le comienza a sacar la cartera del bolsillo , a un hombrecillo calvete y bigotón , mientras se tapa con el otro brazo y una chaqueta.
De repente, yo que llevo los auriculares del MP4 con la musiquilla entusiasta de Alegría, del Circo del Sol me oigo a mí misma berrear en alto y con un tono entre abuela y sargento semana:
¡¡ YA LE ESTÁS DANDO LA CARTERA A ESTE SEÑOR !!
y no contenta con eso añado, con el dedo en alto ( como Dña. Rogelia ) :
¡¡ Y BÁJATE AHORA MISMO!!
Yo es que no me reconozco... porque me ha faltado intentar darle una colleja tipo Sole- la de Siete Vidas-, que no hubiera llegado, claro, porque el tío era un bigardo.
El carterista se ha pirado en cuanto se han abierto las puertas, dirigiéndome una mirada y un algo así como " Tíaputa" en su idioma. No porque yo inspire miedo , sino porque ya se le había fastidiado el jornal y la peña se estaba rebullendo ... Para entonces yo estaba volviendo a mí mísma, en mi yo normalito.
Pero eso no ha sido lo más-más de la historia.... no, que a mí lo que me tiene en remolino, es que una vez bajado el mangante encabronao, la gente ha empezado a comentar la jugada, a señalarme identificándome y con una sonrisa diciendo:" ha sido esa señora que ha avisado"... sí , sí esa SEÑORA,
SEÑORA.
han dicho hasta la saciedad SEÑORA
Gente que era mayor que yo....
SEÑORA.
Acabo de contar la historieta a los amiguetes entre múltiples cañas, ( adornándola de forma tan pelín superchupi como increíble, claro) añadiendo "le cogí de la pechera y le dije...." salté entre la multitud con mi capa escarlata..." pero con lo que se nos han caído los lagrimones de risa ha sido con lo de " Señora" ....
Ay.