Hay días en que me debato entre las ganas de alejarme con enfado adolescente o las de ser "buena hija" aunque sea domesticando la ira. Nunca hay intermedios con él. Es un hombre solitario. Pero ahora además, se siente solo.
Platero, -mi hermano- y yo, estamos pendientes de él . Pendientes quiere decir que vamos a su casa, vigilamos sus comidas y medicamentos, le llamamos por teléfono ( más mi hermano, la verdad), le proponemos hacer alguna actividad, echamos una mirada a la higiene de la casa( innecesaria porque no conozco persona más pulcra )... A todo se niega, pero todo lo exige, con suavidad-pero lo exige-. Es un hombre difícil que ha hecho del autocuidado su nueva obsesión y de nosotros sus hijos una agencia de tramitación , administración y resolución de pequeños contratiempos (que está capacitado para resolver perfectamente). El reto es poner coto a su dependencia, promover su autonomía sin que deje de sentirse atendido...porque encima físicamente se encuentra mejor que sus hijos. Claro, que un simple uñero le sitúa en la perplejidad.
Y menos mal que está sano como una pera limonera y mantiene todos los hábitos saludables habidos y por haber, que mi padre podría ser el guionista de "Saber vivir".... no quiero pensar en el día que enferme.
http://gestalt-codeh.com/2008/06/19/analisis-psicologico-de-la-pelicula-mejor-imposible/
Mi padre coloca las monedas por tamaños, numera las cosas y las utiliza por orden... marca sus utensilios y le molesta que los cojas, revisa si ha apagado el gas varias veces, se viste siempre siguiendo el mismo orden... En mi familia somos muy tolerantes con la diversidad, claro está...y menos mal que normalizamos todo todito... Hemos visto la peli juntos muertos de risa, y me dice que si se la pongo para "coger ideas"...que él no cumple todos los parámetros, así que se queda en mero maníático, sin más.... hija, es lo que hay...
Mi padre se asusta cuando enfermamos, y sé que nos quiere, ( a su manera, pero nos quiere), pero cuando añade: " Si te pasa algo, a ver qué voy a hacer yo"... ya casi que me da pie a pensar un poquitín en que lo del egoísmo en la tercera edad está algo motivado.... Entiendo que antes su soledad era buscada, ahora es impuesta , en dos años mi padre ha envejecido una multiplicación y su miedo también.
Mi padre señala en el calendario los días en que le llamamos por teléfono y quién le llama.
Nunca he visto leer un libro a mi padre. Aun así valora y cuida los libros con un respeto que parece algo mágico.
Mi padre viene a regar mis plantas cuando estoy de viaje a pesar de que vivo en un tercero sin ascensor.
Mi padre me tapa con su bata ,que siempre huele a colonia, cuando me quedo dormida en el sofá - cuando cree que no me entero me acaricia la mejilla-.
Mi padre me llamaba "Nariz de lenteja" cuando era muy pequeña, pues yo no sabía pronunciar "Garbanzo" y veía que me enfurruñaba...
Mi padre pela la fruta, las verduras con la impronta del hambre de niño de posguerra, de forma metódica, lenta, suave, desechando apenas una lámina transparente. Así es, obsesivo, compulsivo, neurótico de manual, repleto de rituales,miedos, convenciones,estereotipias que dotan de horario y contenido sus días.
En el resto de manías me enervo hasta repetirme mentalmente que debo respirar acompasadamente ;cuando pela las patatas me envuelve tal ternura e instinto de protección que descubro en mí a una madre, a la madre que sin saberlo mi padre en su vejez necesita de nuevo.
A ratos soy mi abuela.