Las socorristas me reprenden porque me apoyo y me siento en el borde de la piscina, " por higiene "-me dicen-. Yo no lo entiendo pero me levanto y andorreo por la piscina de bebés que me llega por tobillos y rodilla en la parte más honda. Las niñas juegan solas entre ellas, a ratos me buscan con la mirada y siguen chapoteando. Entra una niña rubia con ojos azules, creo que es niña porque lleva pendientes de florecitas, de unos cuatro años. Su padre mira desde el bordillo cómo salta al agua y se vuelve a la toalla. Sonríe a la niña desde allí. Otra socorrista me dice que no puedo estar con las gafas de sol dentro del agua. Tampoco lo entiendo, me quito la gorra y las gafas y las dejo en el borde de la piscina. Espero que me digan de inmediato que no puedo dejarlos en el borde por higiene ( pero no me lo dicen) . Mientras tanto la niña rubia que se desliza sin manguitos , chapotea y bucea como una anguila entre mis dos criaturas que más miedosas e inseguras no meten la cabeza en el agua. Me acerco y las presento tras preguntarle su nombre, "Natacha" -me dice- y tengo estos años... levantando dedos en el aire. Tras estas contraseñas compartidas mis dos niñas aceptan a la niña nueva como si se conocieran de toda la vida, hacen carreras, saltos y volantines sin importar quién pueda ganar , ahora las carcajadas son triples. Cuando llamo para comer y llegan volando la pequeña rubia me dice que ella también va a comer ahora " patatas" y que "cuándo van a venir a casa a jugar". No sabe cómo se llama su colegio pero " mi profesora se llama Tamara" . Creo que su familia es polaca porque oigo hablar a su padre por teléfono.
Cuándo perdemos esa apertura, -me pregunto-. Y me lo pregunto mientras mis dos fisioterapeutas nigerianas de tres y cuatro años me extienden medio litro de protector solar por mi espalda, bañador y media toalla. Masajean mi espalda sonrosada, lumbago incluído con un dulce y espachurrante masaje tailandés compuesto de palmaditas, frotamientos y golpeteos que finalizan con un abrazo mojado y un besito en un hombro. " Se ha caído unas gotitas en la toalla pero no importa, no pasa nada Lenteja , ¿a qué no pasa nada?..."
Nooooo.... no pasa nada.