miércoles, 6 de agosto de 2014

Mirada violeta de vacaciones.

Tengo el revoltijo que siempre produce la vuelta de vacaciones; por un lado el revoltijo  físico: de ropas, bolsas, maleta, ropa sucia, recuerdos comprados en mercadillos, piedras de esas  que encuentro que me llaman a gritos, bolsas de  especias, bolsas de hierbas de tés e infusiones, regalillos...más bolsas ... y el  revoltijo mental. Ese es más caótico aún. Y eso que el primero tiene el salón y la habitación de mi casa en plan "¿te estás mudando?".
Entre lavadora y lavadora hago recuento de imágenes y emociones, sabores y colores, olores nuevos de calles y comidas, de pasos y tierras, arenas y aguas, de gente y sus miradas. He hecho fotos, muchas fotos robadas.  Me traigo muchas miradas, algunas me duelen. La pobreza siempre es más femenina.
La mujer es tan invisible que pierde su cara, su gesto en la esfera pública.



Niños y niñas de seis o siete años juegan con armas  de plástico, revólveres y metralletas en la calle, comparten juegos y dulces, gafas fosforitas, coronas doradas y pistolas. Después de esa edad ya no hay niñas en las aceras , yo no las veo.
Sí veo un bebé cercano al año, en sus primeros pasos, cómo  se tambalea sonriente entre sus padres jóvenes y amorosos, él en bañador y ella cubierta por un niqab, y cómo solloza entre pucheros por intentar fallidamente quitar el velo de su cara y poder tocarla. La madre no se descubre porque hay hombres adultos cerca; estos hombres son mis amigos, con los que viajo. Ellos se sienten tan extrañados, ajenos a las consecuencias de su proximidad como yo. Delante de mí , que soy mujer, sí se descubre y posa feliz con su marido y su primer hijo, cuando les ofrezco tomar un retrato de familia .


Cuando las emociones brotan desde la mirada... a veces , no sabes dónde dirigirla, si a tus luchas personales o a la belleza que siempre inunda todo.

13 comentarios:

  1. Lo mejor es repartir la mirada Lentejilla. Porque las luchas personales pueden convertir tu día en un infierno si no eres capaz de emocionarte con la belleza que nos ofrece este mundo.

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    1. Soy capaz, soy capaz...tranquila...jajaja

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  2. Se me ha puesto la mirada triste.

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    1. Oooooh!!! No, no quiero eso Maria. Ha sido un viaje fantástico, me he divertido muchísimo. Pero no puedo evitar crisparme con estos aspectos de sociedades tan alejadas ( y tan cercanas) a la nuestra. De verdad que he tenido la sonrisa y el asombro constantes acompañando me.

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  3. En medio de la basura social tambien crecen flores. De otra manera sería insoportable abrir los ojos.
    Y siempre se aprende, siempre.
    Cereza

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    1. Cereza, es imposible cerrar los ojos. Ahora bien...puedes elegir dónde mirar.Y claro que se aprende, siempre.

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  4. Cuando salimos de nuestra confortable rutina es inevitable traernos en la cámara, pero sobre todo en la retina, esas fotos de otras miradas y sonrisas sinceras.
    Cuando leía todo lo que te traes no se a quien me has recordado, pero he encontrado a faltar tierra o arena jeje
    Feliz retorno Lenteja, un petó.

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  5. Pues claro que he traído arena...jeje

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  6. bonita experiencia, has estado muy cerquitas de las islas te podías haber dado un salto...ya veo... es otro mundo,
    un beso

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    1. No Ico, he estado muy muy lejos de tus islas, en Oriente Medio. Otro mundo muy igual en muchos aspectos... Besos

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  7. Todo viaje deja un rastro en quien viaja....
    Así como la realidad, a veces, nos revuelve las tripas.
    Besos lenteja ... de mirada violeta.

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  8. Las miradas sólo son auténticas cuando nos incitan a reflexionar, y creo que tú lo has hecho.

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  9. A mi también me ha entristecido leerte. Precioso resumen que me ha recordado la razón por la cual me he prometido no volver a viajar a un país musulmán. Por cómo tratan a sus mujeres y por cómo tratan a sus turistas femeninas.
    No. No lo admito y me pone enferma. Asi que ninguna intención de reconocerles ningún interés en sus tradiciones y geografías.
    Suerte que conozco ya algunos países porque sé que me pierdo bellezas imposibles pero mis principios son lo primero...
    Un beso, Lenteja.

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