lunes, 23 de abril de 2012

Despedidas

Estoy viviendo "El día de la marmota", esa pelicula en la que el protagonista vivía una y otra vez el mismo día. Así me siento por momentos... pero de repente vuelvo al ahora. Me recuerda tanto su fragilidad, la parafernalia médica, gomas, sueros, vías, gasas, olores a desinfectantes que es inmediato el recuerdo. Pero me obligo a diferenciar, ni es ella, ni yo soy la misma, la verdad. 
Mi tía-abuela, mi madrina se muere, a poquitos pero se muere. Se muere de vieja, así como suena, la carcasa ya no da más de sí, pero su ánimo la sostiene viva un día más, cada día uno más. Es el último de mis referentes femeninos , tiene 100 años cumplidos, los ojos azules, fallos multiorgánicos, infecciones varias, úlceras, sordera,carácter indomable y miedo a morir. Todo ello sin ningún deterioro cognitivo.
Me di cuenta de que debía empezar a despedirme cuando ya no quiso los caramelos de violeta que devoraba desde que tengo memoria; y esto es  lo que llevo haciendo desde entonces, dejarla marchar, también a ella. Otro duelo más.


Se enfada, farfulla, se asusta cada vez que se le acerca alguien con bata blanca o azul... o verde. Nos dice que la estamos matando, que están investigando con ella... se defiende del dolor y del miedo como puede desde la más absoluta indefensión real. No tiene fuerzas más que para respirar, tragar y apenas hablar. Pero su mirada  frente a la cual se cuadrarían ejércitos es la misma, poderosa.
Mi hermano Platero- tierno, bruto,suave- la ha empapuzado de colonia, de esa marca con nombre de bebé asturiano,   y me deja una nota " Está imposible hoy. Suerte".  Ella  pide que le eche crema hidratante, eso le gusta, se siente viva al notar el cuerpo, pues al menos éste sigue ahí.  Corto las uñas de las manos destrenzando los dedos retorcidos por la artrosis, eso no le gusta y gruñe. Me regaña y se niega a chupar de la pajita del zumo de melocotón... ni del de piña.... que le he llevado, ni siquiera agua. Pesa tan poco que podría levantarla en brazos sin esfuerzo.
Tiene una pequeña hemorragia vaginal, -no sabemos de qué -me dicen  los médicos; me niego a que comiencen un protocolo de ginecología, ni más pruebas , ni más daño innecesario, Les pido analgesia y dignidad. Están de acuerdo.
-Tengo gana,chica... -me susurra- y yo como a una niña  a la que sorprendes con un pase de magia le pongo delante una pequeña rosquilla . Ella la observa con curiosidad, investigando si lleva camuflada alguna medicina amarga y abre la boca... y voy trocito a trocito metiéndole en la boca, como a un pajarillo las miguitas que ella  da vueltas  y paladea.  Cuarenta y cinco minutos después casi la ha acabado totalmente fatigada y admite beber algo. Y va atardeciendo. Grita de dolor y pido un calmante, aunque no le toque la hora. Se aletarga, yo leo.



Inclino hacia abajo el cabecero de la cama y se sobresalta , pero se espabila. Ha entrado un moscardón ,    ( no sé cómo, pues estamos en la habitación de aislamiento )  lo sigue con la vista con gesto de irritación; mientras rebota contra el cristal, me pide que lo mate. Yo que normalmente hubiera abierto la ventana para que saliera lo mato de tres testarazos ,  porque la ventana del hospital se abre con una manivela que hay que pedir en el puesto de enfermería, y porque hubiera matado a un dragón por complacerla .  Ella desde su cama,  yo desde el sillón a su lado, miramos por la ventana,cada una en sus pensamientos... ¡qué hermosura de cielo! murmura. Y tiene razón. 

25 comentarios:

  1. Ternuras, qué post tan duro y tan hermoso
    Que te sea leve

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    1. Ay mari, lo de Ternuras ¿ es la etiqueta o que me has cambiado el nick? y sí, por favor que sea leve, pero para ella.
      Gracias.
      Besos

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  2. dignidad y analgésico que gran respuesta

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    1. Es que todo se resume en eso. No puedo pedir otra cosa.Por ahora. Besos

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  3. cruda, tierna y valiente narración. Besos de paciencia y valor

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    1. Si , sí... paciencia por favor, que me den muuuuuucha.
      Gracias maja.

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  4. Dar el salto no es fácil para nadie ni tampoco para los espectadores.
    Mucho ánimo y amor a raudales...

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    1. Sí Alson no es fácil, nada fácil. Nunca es fácil. Pero la verdadera dificultad es conseguir hacerlo sencillo, suave,tranquilo ,dulce y sereno. Y se puede.
      Besos y gracias

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  5. Joer nena, que yo lo de los hospitales ultimamente lo llevo fatal y me has metido en la habitación ahí contigo. Mucho ánimo y a seguir cuidándola.

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    1. Si te he metido en la habitación conmigo... o bien estoy aprendiendo a escribir o eres muy empática, jejeje
      Muchas gracias Sra de Niña.
      Besos

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  6. Lo siento mucho bonita, en estos casos debería ser más fácil partir. Por ella, por tí, por la dignidad.
    Un fuerte abrazo y muchos besitos

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    1. Te comento como a Alson. Hay que hacerlo fácil, se puede y se debe disponer de las condiciones en casa o en el hospital para ello. Muchas gracias comadre.

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  7. Lentejilla, a pesar de lo duro que debe ser partir tú lo haces dulce.

    Un abrazo lleno de mi cariño y energía para sobrellevarlo.

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    1. Ojalá, yo hago lo que puedo y más.
      Muchas gracias.
      ¿la próxima mani? je

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  8. Lenteja, dignidad, analgésicos y tu ternura. Una hermosa despedida de alguien que aún es capaz de apreciar la belleza del cielo.

    Un beso.

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    1. "Para la belleza siempre hay tiempo..." como dice la canción todo el tiempo del mundo. Ainsss... (Creo que estoy mostrando más ternura de la que pensaba que tenía...)Candela tú me avisas si llego a la ñoñería, eh? vale? ;)

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  9. En tus palabras hay tristeza mezclada con muchísimo amor y ternura.
    Un fuerte abrazo y un beso Lenteja,
    Rosa M.

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    1. Pues sí, es totalmente cierto. Gracias por verlo y devolverme esa visión. Gracias y besos

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  10. puf, lentejilla, mucho ánimo, un besín, que se vaya tranquila y querida.

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    1. Muchas gracias compañera, ya os contaré su vida, por aquello de que las mujeres siempre hablamos de nuestra intrahistoria. Besos

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  11. Absolutamente conmovedor que entre tanto dolor y malestar tu tía-abuelina consiguiese salir de ello, aunque fuese por un instante. Sólo puedo desearle/ desearte que el tránsito sea por fín benévolo. Un beso grande, un abrazo fuerte.

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    1. Gracias Balconada, ahora es mi máximo deseo. Besos

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  12. Nada. Que un beso. Tengo especial debilidad por las tías abuelas. Un puñado de recuerdos... Bésala.

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